Los subsidios a la gasolina y el diésel de México ahora le están costando al gobierno más del doble de la ganancia adicional que el productor de petróleo obtiene de los precios más altos del crudo, según estimaciones de Bloomberg Economics, una señal de la creciente carga para mantener su alegato de combustible doméstico barato.

Se espera que los subsidios a la gasolina y el diésel alcancen un total de alrededor de 2 mil 390 millones de dólares durante mayo en medio de un repunte mundial del precio del combustible, mientras que es probable que las ganancias inesperadas de las exportaciones de crudo de Petróleos Mexicanos (Pemex), compañía petrolera estatal, sean menos de la mitad de eso, a mil 40 millones de dólares, según cálculos de Felipe Hernández de Bloomberg Economics.

Eso deja a la Secretaría de Hacienda con un costo fiscal de alrededor de mil 350 millones solo este mes, ya que el gobierno busca cumplir la promesa del presidente Andrés Manuel López Obrador de limitar los aumentos en los precios internos del combustible.

El elevado costo de los subsidios a las gasolinas ofrece una ventana a las dificultades para sostener una de las principales promesas de campaña de López Obrador: que los precios de la gasolina no aumentarán más allá de la inflación promedio durante los seis años de su presidencia. También choca con las promesas de austeridad de su gobierno, luego de registrar regularmente superávits fiscales primarios incluso durante el pico de la pandemia.

Un portavoz de la Secretaría de Hacienda no respondió a una solicitud de comentarios. El titular de Hacienda, Rogelio Ramírez de la O, le había dicho a Bloomberg News en marzo que el gobierno tiene margen para brindar alivio fiscal a la energía, incluso si el costo de la gasolina y el diésel aumentan, ya que México también se beneficia de mayores ingresos petroleros.

México es un importante exportador de crudo y envía alrededor de un millón de barriles de petróleo por día a clientes desde Japón a India. Cuenta con seis refinerías locales en operación, otra en EE. UU. que contribuye al sistema de refinación nacional y una octava en construcción. Si bien el objetivo del gobierno es producir eventualmente todo el combustible de la nación, las plantas han sufrido una falta de inversión crónica y Pemex, como se conoce a la compañía petrolera nacional, todavía depende de la gasolina extranjera para casi la mitad de sus ventas nacionales.

Los precios del combustible han subido a máximos históricos en Estados Unidos en los últimos días, ya que las refinerías apenas pueden mantenerse al día con un repunte de la demanda después de los mínimos observados durante la pandemia. Más de 1 millón de barriles por día de capacidad de refinación se desconectó permanentemente durante los últimos dos años en América del Norte, lo que redujo aún más los suministros.


Los cálculos de Bloomberg Economics se basan en el estímulo mensual llamado IEPS, el subsidio directo que aplica desde el 5 de marzo de este año, y el monto que está recibiendo México por sus exportaciones petroleras por encima de los 55 dólares el barril, según la estimación en el presupuesto de 2022. El análisis también considera el subsidio a la gasolina premium, gasolina regular y diésel fijado para abril y mayo. Aplica los volúmenes de venta de combustibles de marzo a los de abril y mayo, ya que son los últimos datos del Ministerio de Energía.

“El costo para el gobierno ha aumentado considerablemente y recientemente se aceleró, impulsado por los precios internacionales del petróleo y la disminución del apetito por acomodar aumentos adicionales de precios”, dijo Hernández, analista de América Latina de Bloomberg Economics. “En marzo, el gobierno comenzó a proporcionar un subsidio directo además de los impuestos no percibidos, que fue el mecanismo inicial para suavizar los ajustes de precios”.

PUBLICIDAD

Desde su elección en 2018, López Obrador ha tratado de evitar fuertes aumentos en el precio del combustible debido a su impacto político dañino. El gobierno amplió recientemente una exención temporal del IEPS que normalmente se aplica a la gasolina como una forma de contener el aumento de los precios.