Bogotá. El centroizquierdista Gustavo Petro, quien propone profundos cambios económicos y sociales para acabar con la pobreza, ganó ayer la primera vuelta de la elección presidencial en Colombia, pero sin mayoría absoluta, por lo que enfrentará al constructor Rodolfo Hernández, un outsider millonario que sacó sorpresivamente a la derecha histórica de la carrera por el poder y pasó a la segunda ronda.

Petro, candidato de la coalición Pacto Histórico, obtuvo 40.32 por ciento de votos, (8 millones 527 mil 273 sufragios) mientras Hernández, postulado por la Liga de Gobernantes Anticorrupción, con su fuerte discurso contra dicho flagelo, logró 28.15 por ciento (5 millones 953 mil 199), cuando estaban escrutadas 99.99 por ciento de actas, indicó la Registraduría Nacional.

Como ninguno consiguió más de 50 por ciento, tendrán que definir la presidencia en una segunda vuelta el 19 de junio, en la cual las alianzas serán decisivas.

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El candidato de la derecha y ex alcalde de Medellín Federico Gutiérrez, quien contaba con el apoyo del poder establecido, decepcionó al ocupar el tercer lugar con 23.91 por ciento de votos (5 millones 58 mil), seguido por el candidato de centro Sergio Fajardo con 4.2 por ciento (888 mil 557), de acuerdo con los datos oficiales.

Petro fue el último de los candidatos en hablar a sus seguidores tras conocerse los resultados. En un dardo contra su rival aseveró que “la justicia social en Colombia es una necesidad. La corrupción no se combate con frases de TikTok”, dijo en alusión a que Hernández se considera “el rey” de dicha red.

Flanqueado por su compañera de fórmula Francia Márquez y su familia, Petro, de 62 años, proclamó: “hemos ganado”, y aseveró que “lo que hoy se disputa es el cambio”. Agregó que “ha sido derrotado” el proyecto político del uribismo y del presidente, Iván Duque, muy impopular por el manejo económico de la pandemia y quien reprimió violentamente masivas protestas en 2019 y 2021 encabezadas por jóvenes.

Hernández, de 77 años y ex alcalde de Bucaramanga, agradeció a sus electores a través de sus redes sociales, donde hizo la mayor parte de su campaña: “soy consciente de la necesidad de unir al país en el camino del cambio que hoy se ha hecho evidente, contundente… No soy ingenuo frente a las resistencias que habrá contra el gobierno decidido a acabar con la corrupción”.

Gutiérrez, el candidato más codiciado para una alianza en la segunda vuelta, anunció que respaldará a Hernández, lo que podría dificultar la aspiración de Petro de convertirse en el primer presidente de izquierda en Colombia.

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Las encuestas sobre intención de voto antes de la primera vuelta, pronosticaban una cerrada definición entre Petro y Hernández en una eventual segunda vuelta. Según el Centro Nacional de Consultoría, ambos quedarían empatados con 40.5 por ciento en intención de voto.

Ofrecen continuidad al acuerdo de paz de 2016

Los dos candidatos que pasaron a la segunda vuelta se han comprometido a dar continuidad al acuerdo de paz que se firmó en 2016 con la antigua guerrilla de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) y coinciden en que es necesario un cambio para solucionar los problemas del país de 50 millones de habitantes, pero difieren profundamente sobre el modelo económico para reducir la pobreza y la desigualdad.

Petro insiste en sus iniciativas para suspender nuevos contratos de exploración de petróleo y carbón, acabar con las exenciones tributarias y subir los impuestos a las tierras improductivas para comprarlas y entregarlas a los pobres, lo que provoca temor entre los empresarios y los mercados.

El candidato centroizquierdista, ex alcalde de Bogotá que militó en la desmovilizada guerrilla del M-19, niega que quiera convertir a Colombia en Venezuela, como dicen sus detractores, por sus iniciativas sociales para reducir la pobreza y la desigualdad que implican cambios a los sistemas de pensiones, salud y educación.

Hernández, ingeniero civil, promete combatir la malversación de recursos públicos para impulsar el crecimiento y financiar los programas destinados a reducir la pobreza y la desigualdad, mejorando la educación, la salud y la vivienda para los más pobres, además de generar empleo.

Asesorado por el estratega español que llevó a la victoria a Nayib Bukele en El Salvador, Hernández siguió ayer el cómputo de votos en traje de baño y tomando cerveza en la piscina de su mansión, según un video de su campaña compartido a los medios.

Los críticos de Hernández sostienen que es un “populista” y su eventual llegada a la presidencia sería complicada por la falta de representación en el Congreso, lo que lo obligaría a buscar alianzas con partidos de derecha y centro.

El empresario, que se presenta como candidato independiente, ganó reconocimiento por sus excéntricos videos en las redes sociales, en los que aparece cantando y montando en patineta eléctrica, mientras prometía acabar con la corrupción.

“Hoy sabemos que hay una voluntad ciudadana firme para acabar con la corrupción como sistema de gobierno. Hoy perdió el país de la politiquería y la corrupción, hoy perdieron las gavillas que creyeron que serían gobierno eternamente”, declaró ayer al celebrar en un video difundido en redes sociales.

Su primera decisión presidencial, asegura, será restablecer relaciones con Venezuela, si bien en su plan de gobierno amenaza con deportar a los cientos de miles migrantes en situación irregular.

De escasos cabellos rojizos estirados para disimular la calvicie, Hernández parece una calca de Donald Trump, según sus críticos.

El presidenciable colombiano de mayor edad también suele tener cambios súbitos de opinión, como el ex presidente estadunidense.

En cuestión de semanas pasó de mostrarse abierto al fracking y las fumigaciones con glifosato para destruir los cultivos de coca, a cerrar la puerta a ambas políticas.

Nunca explicó por qué cambió de parecer y no asistió a los debates de la semana final de la campaña.

También reculó luego de expresar admiración por “Adolfo Hitler”, tras explicar que, en realidad, quiso decir “Albert Einstein”.

En líos judiciales, el ex alcalde de Bucaramanga

Hernández enfrenta una investigación por su presunta intervención, cuando era alcalde de Bucaramanga, en la adjudicación de un contrato de manejo de basuras que buscaba beneficiar a una empresa y a uno de sus hijos, Luis Carlos, quien habría hecho lobby a favor de la compañía. El candidato niega las acusaciones.

El empresario también está a favor de una negociación de paz con la guerrilla del Ejército de Liberación Nacional (ELN), pese a que ese grupo secuestró a una de sus hijas, quien murió en cautiverio y los rebeldes nunca devolvieron el cadáver.

Pese al acuerdo de 2016, Colombia aún está inmersa en un conflicto en el que disidentes de las FARC que regresaron a la lucha armada se enfrentan a las fuerzas militares, al ELN y a bandas criminales como el Clan del Golfo por el control de zonas estratégicas para el narcotráfico, según fuentes de seguridad.

“El hecho de que los dos candidatos del cambio (Petro y Hernández) sean los que van a la segunda vuelta en junio, demuestra que los colombianos están cansados de las élites políticas y tienen sed de algo diferente”, aseveró Daniela Cuéllar, Consultora Senior de FTI Consulting en Bogotá.

“Esta elección no se trata de Petro, ni de un movimiento hacia la izquierda, se trata de que la población colombiana está cansada de la clase política tradicional y busca una vida mejor”, explicó.

Aunque los comicios transcurrieron en calma, fue notoria la abstención de 46 por ciento. El voto no es obligatorio en Colombia e históricamente sólo la mitad de los electores habilitados acude a las urnas.