Las bebidas hidratantes que suelen consumir los deportistas luego de hacer ejercicio de alta intensidad y larga duración, son ricas en sodio, potasio, hidratos de carbono y electrolitos; el abuso por parte de personas sedentarias podría generar un incremento de peso y, a largo plazo, alteración de la función renal.

La jefa del departamento clínico de la Unidad de Medicina Familiar (UMF) No. 91 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), doctora Alejandra Berenice Silva Dávila, detalló que estos productos son de gran beneficio para quienes practican actividades como correr largas distancias, andar en bicicleta o nadar, ya que permiten la reposición de líquidos, retrasan la fatiga y aceleran la recuperación.

Si bien, una adecuada hidratación es fundamental en la vida cotidiana, cuando se trata de ejercicio se convierte en algo esencial, máxime cuando éste requiere un esfuerzo mayor y se realiza en un ambiente cálido que incentiva aún más la sudoración y pérdida de líquidos, de ahí que los deportistas prefieren optar por este tipo de bebidas.

El agua pura en cambio, es primordial para el buen funcionamiento del organismo y recomendable para toda la población; una persona necesita de dos a tres litros diarios para mantener el equilibrio fisiológico y, en caso de esfuerzo físico importante, la cantidad aumenta.

Lo ideal –sobre todo en la temporada de calor-, precisó la doctora, es tomar sorbos de agua natural durante todo el día y en el caso de la población infantil generar el hábito de acudir a la escuela con un recipiente con este líquido.

Sugirió además, llevar una botella al salir a la calle, a fin de que en el transcurso de las actividades cotidianas se consuma en varias cantidades.

Una hidratación correcta es acorde al estilo de vida de cada persona. El mejor producto para el cuerpo humano es el agua, no los refrescos, ni café, mucho menos las bebidas alcohólicas y sólo en condiciones especiales se sugiere beber los productos de hidratación deportiva.