CIUDAD DE MÉXICO (apro).– Sandra Ávila Beltrán, conocida como “La Reina del Pacífico”, reapareció en la plataforma china TikTok, donde presume su forma de vida tras haber sido liberada de prisión hace más de siete años, donde permaneció recluida de 2007 a 2015 acusada de narcotráfico.

La mujer ha realizado 13 videos en TikTok, en donde ya alcanza los 30.4K de seguidores, informó ABC Noticias.

Desde su primer video señaló que ella misma manejaba su cuenta:

“Buenas noches, muchas gracias a todas las personas que han tenido interés en mi página. Esta es la oficial. Las otras no son mías. Sí soy yo, para todas las personas que preguntan si soy la verdadera, sí soy la real.

“Me disculpan estos momentos como estoy, me acabo de bañar, ando en pijama, estoy haciendo mi maleta porque voy a salir de viaje, pero antes de salir mañana quería darles las gracias por estar conmigo, por sus comentarios tan hermosos que me ponen.

“Disculpen que no les haya escrito como debe ser. He tenido un poquito de ocupaciones, cosas qué hacer, pero pronto voy a hacer el live como ustedes lo quieren. Espero que les guste, les mando un saludo y que Dios los proteja”, indicó en su primera grabación.

En otro video, dijo que estaba en el banco, que iba a comprar madera porque remodelaría una casa que después iba a mostrar y tenía que hacer compras para los albañiles, pero por el momento enviaba saludos.

En otro video aparece recostada en una cama, y alguien le pregunta qué tiene que hacer hoy, a lo que responde que recoger unas cremas que después mostrará a sus seguidores. Son las cremas que utiliza para su rutina facial.

En sus grabaciones comparte lo que hace en un día normal, lo que la ha llevado a ganar seguidores. Entre sus publicaciones resaltaron frases como: “entre más bella la rosa, más peligrosa la espina”, acompañadas de canciones como “Reina de Reinas”, de Los Tigres del Norte, narcocorridos y canciones de Paris Hilton.

¿Quién es “La Reina del Pacífico”?

Sandra Ávila Beltrán, “La Reina del Pacífico”, es ahora una mujer de 61 años, que arrastra una vida marcada por su cercanía a los llamados fundadores del imperio de las drogas en México.

A poco más de siete años de haber quedado libre tras pasar un lustro detrás de las rejas, a Ávila Beltrán hoy se le ve luciendo una abundante melena negra que deja atrás su pelo canoso, además de lucir bikini de manera relajada en la playa, según publicó Infobae.

Atrás quedaron los días en los que era perseguida por autoridades de México y Estados Unidos por ser sobrina de Miguel Ángel Félix Gallardo y estar en contacto cercano con capos como Ismael “El Mayo” Zambada, Rafael Caro Quintero, Arturo Beltrán Leyva y el propio Joaquín “El Chapo” Guzmán.

En septiembre de 2007, Ávila Beltrán fue detenida a los 47 años de edad en la Ciudad de México junto con su pareja, el narcotraficante colombiano Juan Diego Espinosa, alias “El Tigre”.

“La Reina del Pacífico”, como la bautizó el gobierno federal mexicano, familiar de los capos José Quintero Payán, Rafael Caro Quintero y Miguel Ángel Félix Gallardo, fue acusada de ser enlace entre los cárteles de Sinaloa y Juárez con grupos de Colombia.

La entonces Procuraduría General de la República (PGR) le fincó el cargo de delincuencia organizada. Fuentes cercanas al caso señalaron en ese entonces que el gobierno federal torturó a Paulo Espinosa, sobrino de “El Tigre”, para involucrar a Ávila Beltrán en el caso del buque “El Macial”, incautado en 2001 en México con nueve toneladas de cocaína.

No fue sino hasta 2012 cuando fue extraditada a Estados Unidos, en donde se preveía que la condenaran a cadena perpetua por la “gravedad de los delitos” que se le imputaban.

Sin embargo, fue declarada “no culpable” de narcotráfico y asociación delictiva, pero sí se le condenó por apoyar a grupos del narcotráfico.

Sandra Ávila Beltrán durante su detención en 2007 señaló que tuvo vínculos con algunos de los mayores capos mexicanos.

Confesó que conocía a “El Chapo” Guzmán; “El Mayo” Zambada; Amado Carrillo Fuentes, “El Señor de los Cielos”, y a los hermanos Arellano Félix.

“El gobierno me relaciona con los capos, como si fuera uno de ellos. Pero yo los conocí cuando eran personas comunes y corrientes”, se señaló en el libro “La Reina del Pacífico: es la hora de contar”, del periodista Julio Scherer García.