Hunter Biden, hijo del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, ha comparecido este martes en un juzgado federal de Wilmington (Delaware) para escuchar los cargos que pesan contra él por la presunta compra y posesión ilegal de una pistola. Tal y como se esperaba, el acusado se ha declarado no culpable en una comparecencia de algo más de 20 minutos rodeada de una gran expectación en una sala de vistas de la segunda planta del edificio J. Caleb Boggs, que alberga los juzgados, en el centro de la ciudad. El caso está siendo usado por los republicanos como arma arrojadiza contra el presidente a poco más de un año de las elecciones.
El hijo de Joe Biden está imputado por tres delitos. Según el fiscal, mintió al asegurar que estaba limpio de drogas cuando compró un Colt Cobra de calibre 38 hace cinco años. Según el pliego de cargos, Hunter Biden presentó una declaración escrita “en la que certificaba que no era consumidor ilícito ni adicto a ningún estimulante, estupefaciente ni ninguna otra sustancia controlada, cuando en realidad, como él sabía, dicha declaración era falsa y ficticia”. El fiscal lo acusa de dos delitos por esas supuestas falsedades (uno por los supuestos datos falsos del formulario y otro por mentir al vendedor del arma) y de un tercero por la posesión posterior del arma, que también sería ilegal por sus adicciones.
Durante la vista, el juez Christopher J. Burke ha repasado los cargos de forma didáctica, preguntando al acusado si los entendía. “Sí, señoría”, han sido las únicas palabras que ha pronunciado Biden, media docena de veces. El alegato de “no culpable“ lo ha manifestado su abogado, Abbe Lowell, que ha adelantado también que presentará una moción para que se desestime el caso por motivos de procedimiento y constitucionales. El Tribunal Supremo interpreta de modo muy amplio el derecho a llevar armas que consagra la segunda enmienda de la Constitución de Estados Unidos y en el nuevo curso judicial tiene un caso sobre la constitucionalidad de leyes que lo restringen.
El juez mantiene al acusado, que ha comparecido con traje oscuro y corbata, en libertad condicional con los mismos requisitos que ya tenía. Las condiciones incluyen la supervisión por parte de un agente de libertad condicional estadounidense de California, donde reside, la búsqueda activa de empleo, no poseer armas, no consumir alcohol, no consumir drogas y someterse a pruebas de detección de drogas si así lo exige la oficina de libertad condicional. También tendría que participar en asesoramiento sobre abuso de sustancias si la oficina de libertad condicional lo requiere.
Hunter Biden ha firmado esas condiciones y ha abandonado la sala del juzgado por una puerta lateral, evitando a los periodistas, a los que había saludado con una mueca de media sonrisa al entrar en la sala. Una treintena de periodistas ha presenciado la vista en el interior de la sala, donde no se permitían dispositivos electrónicos, mientras que en el exterior del edificio había decenas más de periodistas, fotógrafos y cámaras de televisión. Apenas había curiosos y un manifestante solitario vestido de presidiario llevaba un cartel con los lemas “Encerrad a Biden” y “Trump 2024″.
Hace unos meses, el acusado admitió los hechos como parte de un pacto por el cual el fiscal renunciaba a perseguir penalmente el delito a cambio de que se mantuviera alejado de las drogas durante dos años y de que renunciara a tener un arma de fuego en el futuro. Es un pacto habitual en casos similares en que los acusados se han rehabilitado y no tienen antecedentes penales. El acuerdo para archivar el caso de la pistola también admitía la comisión de dos delitos de fraude fiscal en 2017 y 2018 (ya regularizados con el pago de un millón de dólares) por los que iba a ser condenado a penas menores, evitando previsiblemente la entrada en prisión.
Publicado por Mauricio



