Un empleado municipal se percató tanto de los contrastes en la edad como en la diferencia en el cuello de ambos parientes. Ante esto, decidieron emitir una nueva convocatoria para el 19 de noviembre, fecha en que policías lo estaban esperando.
Una vez que confesó la verdad, se supo que el cuerpo de Graziella estaba momificado, envuelto en sábanas y guardado en dos sacos de dormir escondidos en su casa. Rápidamente dispusieron una autopsia para saber la causa del deceso, que se presume ocurrió de forma natural.
El sujeto ahora es investigado por los presuntos delitos de ocultación de cadáver, fraude contra el Estado, suplantación de identidad y falsificación de documento público.