La captura del edil de Tequila, Jalisco, por extorsión y vínculos con el narcotráfico se suma a la detención de un alcalde en Tlaxcala acusado de secuestro, delincuencia organizada y enriquecimiento ilícito.
Tequila, Jalisco.– La detención del alcalde de Tequila, Jalisco, emanado de Morena, encendió nuevamente las alertas sobre la penetración del crimen organizado en gobiernos municipales del partido oficialista. El edil fue arrestado por autoridades federales acusado de extorsión, abuso de poder y presuntos nexos con el narcotráfico, luego de una investigación que lo vincula con cobros ilegales a empresarios locales, entre ellos actores clave de la industria tequilera, así como con redes criminales que operan en la región.
De acuerdo con las investigaciones, el alcalde habría utilizado el aparato municipal para amenazar, extorsionar y controlar actividades económicas, exigiendo pagos a cambio de permitir la operación de negocios y evitar clausuras. El caso es especialmente grave por su impacto en la industria del tequila, símbolo económico y cultural de Jalisco, y por los señalamientos de colusión con grupos delictivos que operan en el occidente del país.
El escándalo no es un hecho aislado. En las mismas fechas se confirmó también la detención de un alcalde en Tlaxcala, acusado de delincuencia organizada, extorsión y enriquecimiento ilícito, tras una investigación que reveló el uso del cargo público para acumular recursos, apropiarse de bienes y operar en coordinación con estructuras criminales. Ambos casos exhiben un patrón preocupante de corrupción y narco-política en gobiernos locales emanados de Morena.
Estas detenciones se suman a una serie de crisis políticas que golpean al oficialismo a nivel nacional, en medio de señalamientos cada vez más fuertes desde Estados Unidos sobre la colusión entre autoridades mexicanas y el crimen organizado, y cuando Morena enfrenta el desgaste por los escándalos que involucran a figuras de alto perfil y a varios gobiernos estatales y municipales.
La captura de los alcaldes de Tequila y Tlaxcala refuerza la percepción de que el problema ya no es discursivo ni aislado, sino estructural. Morena vuelve a quedar bajo el reflector por vínculos con el narco, extorsión y corrupción, en un contexto de creciente presión nacional e internacional que amenaza con profundizar aún más la crisis del partido en el poder.