Melbourne, Australia.- Según un nuevo estudio multidisciplinario publicado en la revista científica ‘The Lancet’, los trastornos mentales casi se duplicaron en ese período y superó a las enfermedades cardiovasculares, el cáncer y las afecciones musculoesqueléticas, por lo cual los trastornos mentales ya son la principal causa de discapacidad global y afectan a mil 200 millones de personas.
El trabajo fue elaborado por un grupo internacional de científicos de diversos países entre los que figuran Rusia, Australia, Estados Unidos y China. La investigación analizó 12 categorías de enfermedades mentales en hombres y mujeres de distintas edades, con base en datos de 204 países para el periodo 1990-2023.
La investigación fue liderada por especialistas del Instituto de Métricas y Evaluación de la Salud, que se encuentra en los Estados Unidos y es el centro de referencia en estadísticas sanitarias globales, en colaboración con la Universidad de Queensland, Australia.
Los autores concluyeron que, en 2023, las enfermedades mentales se convirtieron en un problema grave para los sistemas sanitarios en todo el mundo, derivado del fenómeno social que trajo la pandemia del Covid-19, todo esto independientemente del nivel de desarrollo de los países. El estudio indicó que crecieron especialmente rápido los casos de trastornos de ansiedad, depresión, distimia, anorexia nerviosa, bulimia, esquizofrenia y trastornos de conducta, y señaló que en 2023 se registraron con mayor frecuencia entre mujeres de 15 a 19 años.
Las tasas de carga más elevadas aparecieron en áreas de altos ingresos como Australasia, región de Oceanía, y Europa Occidental, con países como los Países Bajos, Portugal y Australia entre los más afectados. También se registraron fuertes incrementos en África subsahariana occidental y partes del sur de Asia.
Damian Santomauro, primer autor del trabajo, explicó la vinculación del alza reciente con dos cuadros concretos y señaló a la agencia de noticias ‘Sinc’: “Los recientes aumentos se deben principalmente a los trastornos de ansiedad y al trastorno depresivo mayor”.
El investigador señaló que se debe de “abordar esta situación requerirá una inversión sostenida en los sistemas de salud mental, un mayor acceso a la atención y una acción global coordinada para brindar un mejor apoyo a las poblaciones más vulnerables”.
Con respecto a lo que señala el estudio en The Lancet sobre la falta del acceso al tratamiento adecuado, Keegan explicó: “Eso tiene que ver con la necesidad de implementar planes públicos para acercar los tratamientos disponibles a la gente. No es necesario inventar nada nuevo, sino mejorar el acceso a las terapias que ya cuentan con evidencia”.
En algunos países europeos, especialmente en Inglaterra, “sí hay programas públicos como el conocido Mejora del Acceso a los Tratamientos Psicológicos, actualmente llamado Programa de Terapias de la Palabra o Talking Therapies”. (El Heraldo de Saltillo)