Salvo por el despliegue de cientos de vallas amontonadas en la acera, y en la de enfrente, suficientes para blindar toda la manzana, nada en la sede de la Organización Trump, en la Quinta Avenida de Nueva York, hace presagiar que el magnate y candidato republicano a la Casa Blanca apure probablemente sus últimas horas como individuo sin cuentas pendientes con la ley. Pero la acusación formal de la fiscalía del distrito de Manhattan al expresidente de EE UU está a punto de concretarse ―por un pago de dinero secreto a la estrella de cine porno Stormy Daniels para comprar su silencio antes de las elecciones de 2016―, y el corte de las calles que rodean la sede de esta, en el bajo Manhattan, con camiones policiales atravesados y un doble cordón de vallas, recuerda a los neoyorquinos que están a punto de vivir un momento histórico: la posible primera imputación de un mandatario en la historia del país, ante la que el interesado ha respondido con la convocatoria de protestas.
La sede de la Organización Trump, el emporio familiar de bienes raíces que también está en la picota por presunto fraude fiscal ―ya fue declarada culpable en diciembre mientras prosigue otra investigación paralela―, parece ajena al caso, al menos en la zona de acceso público, una galería comercial que ocupa el sótano del edificio, llena de tiendas y chiringuitos invariablemente llamados Dulces Trump, Asador Trump o Tienda Trump, junto a un panel de fotografías que también podría titularse El mundo según Trump: imágenes de sus propiedades inmobiliarias, de Florida a Bombay, pasando por sus clubes de golf. La Tienda Trump vende ropa casual, pintiparada para jugar al golf ―una de las aficiones del magnate―, pero monocroma y sin lemas políticos.
Publicado por Mauricio



