Illinois, Estados Unidos.- Mientras millones de personas padecen hambre y un tercio de la humanidad no tiene acceso a una alimentación balanceada, el planeta enfrenta otra crisis: la acumulación de plástico. Un grupo de investigadores propone conectar ambas problemáticas para que una ayude a resolver la otra.

El desarrollo viene de la Universidad del Sur de Illinois en Carbondale, dentro de un programa de la NASA que busca producir alimentos en misiones espaciales de larga duración. Su propuesta consiste en transformar residuos plásticos y desechos del campo en un alimento proteico y comestible gracias a levaduras.

Los científicos lo ven como una doble solución: atacar la escasez de comida y, al mismo tiempo, reducir la contaminación plástica.

El foco está en el PET, el tereftalato de polietileno, el material de las botellas de agua y refresco. Es un polímero rico en carbono que, con el tratamiento adecuado, puede convertirse en la base de estructuras similares a las proteínas.

La plataforma se llama µBites “microbites” por el símbolo de micro. El proceso toma PET y desperdicios agrícolas y los transforma en una pasta con valor nutricional.

Antes de llegar al laboratorio, los desechos se convierten en plástico reciclado apto para contacto con alimentos, es decir, un material que ha sido descontaminado y limpiado bajo estándares específicos. Después, los investigadores aplican una disolución hidrotermal oxidativa junto con levaduras modificadas genéticamente. El trabajo fue publicado en la revista ‘Trends in Biotechnology’.

El método, que se expondrá esta semana en la reunión de otoño de la American Chemical Society (ACS), es un ejemplo de suprarreciclaje: no se degrada el material, se le da un uso de mayor valor. Los autores lo imaginan útil en campamentos tras un desastre natural o en vuelos tripulados de larga distancia.

“Es posible transformar plástico de grado alimentario en comida», aseguró Lahiru Jayakody, microbiólogo y director del estudio. Explicó que las levaduras son capaces de sintetizar proteínas, grasas, vitaminas e incluso compuestos para dar sabor y color, como vainillina y betacaroteno.

El producto final se imprime en 3D y se calienta en microondas. De acuerdo con Science Alert, el sistema logra convertir más del 50 por ciento del carbono contenido en los residuos en alimentos. Por ahora, nadie ha ingerido las galletas resultantes porque aún deben superar las pruebas de seguridad alimentaria.

“Estas unidades se podrían instalar en submarinos o en vehículos de ayuda humanitaria para generar comida cuando se necesite”, indicó Jayakody, quien también ve su potencial en ambientes extremos, desde desiertos hasta Marte.

En evaluaciones sensoriales, las galletas obtuvieron buenas puntuaciones por su aroma, y la mayoría de los evaluadores afirmó que las comería en contextos donde los recursos escasean.

El equipo estima que las µBites podrían estar disponibles para consumo en pocos años, tanto para su uso en la Tierra como en escenarios límite: submarinos o futuras colonias lunares y marcianas.

“La demanda global de alimentos crecerá entre un 35 por ciento y un 56 por ciento para 2050, y cerca del 30 por ciento de la población mundial podría enfrentar riesgo de hambre. La respuesta, creo yo, está en los microbios”, concluyó Jayakody. (El Heraldo de Saltillo)

Publicado por Mauricio