Tennessee, Estados Unidos.- El Tribunal Supremo de Estados Unidos dio luz verde a la ejecución de Christa Pike, la única mujer condenada a la pena capital en el estado de Tennessee, revocando la suspensión impuesta el miércoles por un tribunal inferior.

La oficina de Jonathan Skrmetti, fiscal general de Tennessee, recurrió de inmediato al Tribunal Supremo del país, y en su apelación describió el asunto como una “cuestión técnica”. Así, la mayoría conservadora de la corte, que previamente se había negado a intervenir en la cuestión, autorizó la ejecución mediante inyección letal.

Sin embargo, tras llevarse a cabo el procedimiento, la imputada fue sometida a la inyección letal, como lo señala la ley del estado de Tennessee, al observar que la condenada aun presentaba signos vitales, autoridades autorizaron una segunda dosis mortal, presentando los mismos resultados que la primera.

Ante el fallido intento de ejecución, los defensores de Pike señalaron que, la prolongación del intento de ejecución “está causando a su clienta un sufrimiento físico y mental adicional”, por lo que sostienen que “el Departamento Correccional debe comenzar de inmediato a tomar medidas para salvarle la vida”.

El dramático desenlace en el intento de ejecución de Christa Pike en Tennessee no solo paralizó el calendario de la pena capital en el estado, sino que encendió un feroz debate ético y legal en Estados Unidos sobre la viabilidad de los métodos de ejecución. Tras sobrevivir a dos inyecciones letales y ser trasladada de urgencia a un centro médico externo, el estado de salud de la reclusa sigue siendo incierto.

El fallido procedimiento generó una ola de reacciones contrapuestas. May Martinez, madre de Colleen Slemmer (la víctima asesinada por Pike en 1995), lamentó que la jornada se haya convertido en “un desastre”.

Mientras tanto, el abogado de derechos humanos Clive Stafford Smith declaró a Al Jazeera que la situación evidencia la inhumanidad del proceso: “¿Por qué matamos gente para demostrar que matar está mal?”. Expertos sugieren que el fallo del fármaco pudo deberse al empleo de medicamentos caducados o a la falta de habilidad del personal no médico al intentar canalizar venas colapsadas.

El método con mayor margen de error en Estados Unidos.

De acuerdo con las investigaciones del profesor de Ciencia Política y Jurisprudencia del Amherst College, Austin Sarat, plasmadas en su libro ‘Gruesome Spectacles’ (Espectáculos espeluznantes), el 3 por ciento de las 8 mil 776 ejecuciones registradas en Estados Unidos entre 1890 y 2010 resultaron fallidas.

El académico define estos episodios como rupturas o desviaciones del protocolo oficial que generan agonía innecesaria o reflejan una flagrante incompetencia, citando precedentes escalofriantes como reos en llamas en la silla eléctrica, ahorcamientos por asfixia en lugar de ruptura cervical y dosis erróneas en inyecciones químicas. Entre todas las modalidades aplicadas en el país norteamericano, la inyección letal ostenta la tasa más alta de ejecuciones fallidas.

Ante la gravedad del caso actual, el gobernador de Tennessee, Bill Lee, suspendió la última ejecución prevista para este año y ordenó una revisión independiente a cargo de terceros.

¿Qué sigue?

Según la ley de Tennessee: “Cuando, por cualquier causa, un recluso condenado a muerte no haya sido ejecutado conforme a la sentencia, la sentencia permanece en plena vigencia y deberá ser ejecutada por el tribunal en que fue juzgado”.

La sección 40-23-117 dispone que cuando una persona condenada a muerte no ha sido ejecutada «por cualquier causa», la sentencia continúa vigente y debe llevarse a cabo. Por ello, el fallo del procedimiento no significa que Pike haya cumplido su condena.

Entonces, jurídicamente:

Pike sigue en el corredor de la muerte.

No queda libre, ni se conmuta a cadena perpetua automáticamente.

El estado debe pedir una nueva fecha de ejecución a la Suprema Corte de Tennessee, no puede ejecutarla con la orden vencida del 30 de septiembre.

 ¿Pueden volver a intentarlo? Sí, pero vendrá litigio

El precedente legal federal es Francis v. Resweber (1947). Donde la Suprema Corte de Estados Unidos estipula que un segundo intento de ejecución tras un fallo accidental no viola la protección contra doble incriminación.

En el caso Pike, ese precedente no resuelve todo. Su defensa puede argumentar ahora:

Castigo cruel e inusual bajo la 8va Enmienda, por el sufrimiento de sobrevivir a dos dosis letales.

Falla del método: si la inyección es declarada inconstitucional o inviable, Tennessee contempla por ley usar electrocución como respaldo, pero también debe demostrar que el método es efectivo y constitucional.

Por ahora, Pike fue trasladada a un centro médico y está recibiendo tratamiento, sin que sus abogados sepan su estado de salud, y no tiene nueva fecha.

En resumen: en Tennessee sobrevivir no anula la pena. La ley mantiene la sentencia viva hasta que se cumpla, pero obliga al estado a detener todo, investigar por qué falló el protocolo, y volver a solicitar una nueva orden de ejecución. (El Heraldo de Saltillo)

Publicado por Mauricio