El jueves, un joven de 16 años forzó a tiros la entrada a una escuela primaria en Bend, Oregon, mat4ndo a tres niños y un maestro. Posteriormente, una persona que lo siguió al interior del edificio le disparó, según informaron las autoridades.

Los tres niños fallecidos tenían 5, 8 y 11 años. Otro de 7 años y un profesor de 54 resultaron heridos y fueron trasladados al hospital en estado crítico, dijo el jefe de la policía de Bend, Mike Krantz.

Los operadores del servicio de emergencias recibieron una llamada inicial al 911 informando de disparos fuera de la escuela a las 12:59 p. m., seguida de informes de un tir4dor activo dentro a la 1:00 p. m. Los agentes de policía de Bend llegaron al lugar a la 1:02 p. m. y confirmaron poco después que el tirador estaba muerto.

La investigación todavía está en sus primeras etapas, aclaró el jefe policial, pero adelantó que al parecer el «tir4dor había forzado su acceso a la escuela» con disp4ros a las puertas.

Entre 400 y 450 niños acuden a la escuela Silver Rail, que ofrece educación primaria desde jardín de infancia hasta quinto grado y cuenta con unos 40 empleados.

Las fuerzas del orden escoltaron a los estudiantes en autobuses hacia otra ubicación para que pudieran reunirse con sus familias.

Las clases, los deportes y las actividades extracurriculares fueron canceladas el viernes en las 32 escuelas del distrito de Bend-La Pine.

Según una base de datos mantenida por Associated Press y USA Today en colaboración con la Universidad Northeastern, este tiroteo fue la vigésimo octava masacre ocurrida en Estados Unidos este año.

Según un agente de la ley informado sobre el tirot3o, el atacante utilizó una escopeta de corredera que le había comprado su madre. El agente habló con Associated Press bajo condición de anonimato, ya que no estaba autorizado a hablar públicamente sobre la investigación.

En una conferencia de prensa, la gobernadora de Oregon, Tina Kotek, dijo que tenía el corazón «completamente roto» y agradeció al civil que persiguió al tirador.

“A la persona de la comunidad que intervino heroicamente para evitar más pérdidas de vidas: Sus acciones conllevan una gran carga emocional, y solo quiero que sepa que mis pensamientos también están con usted”, dijo.

«Estoy preocupado»

Nerviosos, los padres esperaron a los niños cerca de una iglesia.

«Por supuesto que estoy preocupado», confesó Drew Sharp, un padre cuyo hijo cursa quinto grado. «Pero confío en que está bien y que va a estar bien», dijo a CBS News.

El jueves por la noche, decenas de personas se reunieron en un parque de la ciudad para participar en una vigilia en homenaje a las víctimas.

«Estoy completamente conmocionada, asustada y triste», dijo Betsy, que prefirió no dar su apellido. «Es algo terrible, pero también ha unido a la gente», declaró a la AFP.

El superintendente del distrito escolar Bend-La Pine, Steven Cook, se dijo conmocionado ante lo que llamó una «tragedia sin sentido».

«Expresamos nuestro más profundo pésame a las familias y a todas las personas afectadas por esta violencia. No hay palabras que puedan expresar adecuadamente el dolor que está viviendo nuestra comunidad», escribió en un comunicado.

«Vivir con miedo»

«Nuestros corazones están con los niños aterrorizados y las familias ansiosas que esperan escuchar que sus seres queridos están a salvo», escribió GIFFORDS, una organización para la prevención de la violencia armada, en la red X.

«No podemos seguir aceptando esto como un hecho de la vida», agregó.

El poderoso lobby estadounidense proarmas ha entregado millones de dólares, principalmente a políticos conservadores, para mantener las normas que permiten el acceso a las armas.

«Están mat4ndo a nuestros bebés. Acribillan a nuestros hijos con plomo. Nos obligan a vivir con miedo», dijo Janelle Bynum, congresista de Oregon, en un comunicado.

«Esto sigue pasando», denunció más tarde en declaraciones a CNN. «Y parece que a los adultos no les importa».

Información de El Universal

Publicado por Iris Camila Beltran

Publicado por Mauricio