Ginebra, Suiza.- Los países pobres, cuyas siembras ya han comenzado, son los más vulnerables a la escasez y al encarecimiento de los fertilizantes, y los riesgos actuales son mayores que en 2022, con el agravante de un posible fenómeno de El Niño.
Los buques que transportan fertilizantes y otros insumos agrícolas deben volver a circular cuanto antes por el estrecho de Ormuz para evitar un peligroso aumento de la inflación de los precios de los alimentos, similar a las consecuencias de la pandemia de COVID-19, advirtió este lunes la Organización de la ONU para la Alimentación y la Agricultura (FAO).
La guerra comenzó el 28 de febrero pasado cuando Israel y Estados Unidos empezaron a bombardear Irán masivamente, quién respondió atacando los países del Golfo Pérsico que albergan bases militares estadounidenses y bloqueando el estrecho de Ormuz. Ahora, el presidente de Estados Unidos ha impuesto su propio bloqueo a este paso marítimo.
“El reloj no se detiene”, afirmó el economista jefe de la FAO, Máximo Torero, en un podcast publicado este lunes. Los calendarios de siembra colocan a los países más pobres en una situación de especial vulnerabilidad ante la escasez y el encarecimiento de los fertilizantes y la energía.
“Lo último que queremos es una menor producción agrícola, un aumento de los precios de los productos básicos y una inflación alimentaria para el próximo año”, advirtió Torero.
El índice de precios de los alimentos correspondiente a marzo se mantuvo relativamente estable gracias a la abundancia de la mayoría de los productos básicos, especialmente los cereales. Sin embargo, la presión está aumentando en abril y se intensificará en mayo, cuando los agricultores tomen decisiones sobre si cambiar sus opciones de siembra para adaptarse a la disponibilidad de fertilizantes, y también si destinar más tierra y recursos a los biocombustibles para beneficiarse de los altos precios del petróleo, lo que reduciría el suministro mundial de alimentos.
Una crisis de insumos que no debe convertirse en una catástrofe
“Estamos en una crisis de insumos; no queremos convertirla en una catástrofe”, declaró David Laborde, director de la División de Economía Agroalimentaria de la FAO. “La diferencia depende de las acciones que tomemos”.
La agencia de la ONU instó a todos los países a reconsiderar cuidadosamente los mandatos sobre biocombustibles y, sobre todo, a evitar restricciones a la exportación de energía y fertilizantes.
Si el bloqueo en el estrecho de Ormuz no se resuelve rápidamente, deberían considerarse acciones anticipatorias, en particular solicitar a las instituciones multilaterales que proporcionen financiación a los países en riesgo de perder el acceso a los insumos básicos de fertilizantes, dado que ya ha comenzado la siembra.
Torero señaló que las facilidades de balanza de pagos del Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Ventana de Choques Alimentarios, siguiendo la propuesta del Mecanismo de Financiación de Importaciones de Alimentos que la FAO sugirió en 2022, podrían utilizarse como un mecanismo de financiación de insumos que permita a los países que necesitan fertilizantes hoy obtenerlos rápidamente sin desencadenar una competencia de subsidios distorsionadora.
Los riesgos son mayores que en 2022
La FAO ya ha elaborado una priorización de países basada en los calendarios de cultivo, según cuándo y cuánto fertilizante necesitan. “Los riesgos son muy claros”, advirtió Torero. “Si no aceleramos, los riesgos se agravarán”.
Entre el 20% y el 45% de las exportaciones de insumos agroalimentarios clave dependen del paso marítimo por el estrecho de Ormuz. Si los agricultores producen con menos insumos, habrá menores rendimientos a finales de este año y en 2027, con un probable aumento de los precios de los productos básicos y de la inflación de los alimentos al por menor durante los próximos años.
La mayoría de los agricultores ya operan con márgenes reducidos, y si se arruinan, la situación del suministro mundial de alimentos empeorará durante más tiempo.
A diferencia de los desastres naturales o de factores climáticos como El Niño, el bloqueo del estrecho de Ormuz “es algo que los gobiernos pueden resolver y tienen que resolver”, subrayó Torero. Los riesgos actuales son notablemente mayores que en 2022, y existen condiciones para una “tormenta perfecta” si la situación actual también se ve afectada por un fuerte El Niño que rivalice o supere la crisis pandémica.
En este sentido, el secretario general, António Guterres, subraya que todas las partes en este conflicto deben respetar la libertad de navegación, incluso en el estrecho de Ormuz, de conformidad con el Derecho internacional. (ONU NOTICIAS)