A los habitantes de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, sedes de la Copa Mundial de Futbol, lo que más les preocupa de este evento es el aumento del tráfico y los congestionamientos, dificultad para la movilidad cotidiana, incremento del costo de la vida, generación de más ruido y contaminación, así como el desplazamiento de residentes.
Esta información arrojó una encuesta aplicada por un grupo de investigación del Instituto de Geografía (IGg) de la UNAM y la Universitat de les Illes Balears, de España, a 460 personas (51 por ciento mujeres, 47 por ciento hombres y dos por ciento no binarios) que viven en esas urbes, a fin de conocer algunas de sus percepciones.
Mediante este ejercicio también mostraron desconfianza institucional por falta de transparencia en el uso de recursos públicos, bajo control de la corrupción, mediana organización gubernamental, poca capacidad para garantizar la seguridad y más beneficios a la población local que al sector privado.
De acuerdo con la investigadora del IGg, Ilia Alvarado Rizzo, es uno de los sucesos globales más importantes del planeta porque moviliza millones de personas, transforma ciudades, activa inversiones y motivará impactos económicos, urbanos y sociales en los territorios sede. Con casi cuatro mil millones de fanáticos en el orbe (la mitad de la población) es el deporte con mayor número de seguidores.
La encuesta reveló además que traerá ganancias monetarias para las tres ciudades y oportunidades de empleo, pero la mayoría cree que se distribuirán de manera inequitativa. El dato inesperado del trabajo fue el bajo entusiasmo y las escasas expectativas de los residentes de que el evento motive unión social, pues aproximadamente la mitad consideró que no hará sentir más unida a la gente.
A casi cien años de la primera Copa Mundial de Futbol realizada en 1930 en Uruguay, el evento es más que un torneo deportivo. Aunque ocurre dentro de los estadios, modifica la movilidad, el espacio público, el turismo, los precios de la vivienda y las dinámicas urbanas en general. “Funciona como un espejo de las tensiones urbanas contemporáneas”, añadió Alvarado Rizzo.