Con goles de Julián Quiñones y Raúl Jiménez, la Selección Mexicana derrotó 2-0 a Sudáfrica en la inauguración de la Copa del Mundo 2026, que se jugó sobre la cancha del Estadio Azteca, en estos momentos llamado Estadio Ciudad de México.
El gol que lastimó a Sudáfrica fue de Julián Quiñones, pero el tanto que lo liquidó fue de Raúl Jiménez, cuyo padre homónimo falleció hace exactamente tres meses.
No existía una escena más emotiva que esa en el 2-0 en el debut en el Mundial. El 9 mexicano, aquel que estuvo cerca de la muerte por una fractura de cráneo en noviembre de 2020, dirigió las manos hacia el cielo y fue abrazado por cada uno de los jugadores mexicanos e integrantes del staff en el tres veces mundialista Estadio Ciudad de México.
Seguramente a Raúl también lo quisieron abrazar los millones de mexicanos que apoyaron al Tricolor en la inauguración de la Copa del Mundo 2026, muchos de ellos entre los 80 mil 824 asistentes al histórico Coloso.
Y entonces otra vez resonó el «Cielito Lindo», ese canto que mueve las fibras de cada mexicano. El primer gol de Raúl Jiménez en sus cuatro Copas del Mundo llegó cuando México peor jugaba, cuando no sabía abrir a un rival que al 50′ sufrió la expulsión de Sphephelo Sithole, en un momento en el que las silbatinas evidenciaban la desesperación de la gente, cuando el Tricolor estaba más nublado que el cielo al sur de la ciudad.
La afición jugó su partido. Entendió su rol. En los años recientes nunca se habían escuchado los «oles» en los primeros segundos del partido, los abucheos a Sudáfrica (qué horror estar en sus zapatos), la presión al árbitro brasileño Wilton Sampaio.
Cuando la gente desgastaba más el pulmón con el «Cielito Lindo», apenas al 9′, una recuperación de Erik Lira derivó en el gol de Julián Quiñones, en la primera vez que un mexicano anota el tanto inaugural de un Mundial, el tercero más rápido del Tricolor en una Copa del Mundo.
Quiñones corrió enloquecido hacia la banca, a festejar con todo el equipo, porque si algo presume esta plantilla es la solidaridad y unión.
Una unión también reflejada en las gradas en donde se coreaba cada acción, esas en donde se vibró con un disparo de Raúl Jiménez o en un centro de Álvaro Fidalgo que por poco acaba en gol y, también, en el tiro al poste por parte de Julián, quien movió los hilos de la ofensiva.
Sudáfrica sufrió otra expulsión al 84′. Themba Zwane se fue a las regaderas por una agresión sobre el «Piojo» Roberto Alvarado.
México tenía todo para liquidar, para buscar una diferencia de goles que quizá sea clave en el Grupo A, pero el equipo bajó las revoluciones y lo pagó con la expulsión de César Montes en tiempo de reposición; la fortuna es que justo esa posición, la de central por derecha, puede ser cubierta por Edson Álvarez en el juego contra Corea del Sur.
La Selección Mexicana firmó el 2-0. A las 15:03 horas del jueves 11 de junio de 2026 terminó el partido. Curioso: justo a esa hora se abrió el cielito, ¡salió el sol!
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