El número de víctimas mortales por el bombardeo ruso contra un centro de distribución de ayuda humanitaria en la región de Zaporiyia, en el sureste de Ucrania, aumentó a 53, mientras continúan las labores de búsqueda y rescate entre los escombros.
El ataque, ocurrido el lunes en la localidad de
, se ha convertido en uno de los episodios más mortíferos contra la población civil ucraniana en lo que va de 2026.
El gobernador regional en funciones, Mykhailo Semikin, informó este viernes que los equipos de emergencia habían entrado en su quinto día de operaciones en el lugar del bombardeo.
A través de un mensaje publicado en Telegram, confirmó el incremento del balance de fallecidos y señaló que los trabajos de rescate continuaban para localizar a posibles víctimas que permanecieran bajo los restos de las instalaciones.
El Servicio Estatal de Emergencias de Ucrania había reportado previamente 50 muertos.
Sin embargo, la cifra aumentó conforme avanzaron las tareas de recuperación e identificación de las víctimas. Las autoridades advirtieron que las operaciones se desarrollan en condiciones especialmente difíciles, debido a los daños provocados por las explosiones y al riesgo permanente de nuevos ataques rusos.
De acuerdo con la información difundida por las autoridades ucranianas, el inmueble alcanzado por el bombardeo era una escuela habilitada como punto de distribución de asistencia humanitaria y refugio para la población local.
El lugar ofrecía apoyo a civiles que permanecían en una zona próxima al frente de batalla.
El presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, denunció que el ataque no se limitó a un primer bombardeo, sino que posteriormente se produjeron nuevas explosiones contra el refugio subterráneo donde se habían resguardado civiles.
Según su versión, las fuerzas rusas emplearon nueve bombas adicionales, lo que agravó las consecuencias del ataque y dificultó las labores de auxilio.
Entre las personas fallecidas también habría integrantes de los equipos de emergencia que acudieron para atender a los afectados.
Los rescatistas han tenido que trabajar en medio de estructuras colapsadas, escombros y amenazas de nuevos bombardeos, circunstancias que han complicado el acceso a distintas zonas del inmueble.
La tragedia vuelve a poner de manifiesto la vulnerabilidad de la población civil que permanece en las localidades cercanas a la línea del frente, particularmente en aquellas comunidades donde las instalaciones destinadas a proporcionar alimentos, asistencia y protección se han convertido en objetivos de los ataques.
La región de Zaporiyia ha sido escenario de enfrentamientos y bombardeos desde que Rusia inició su invasión a gran escala de Ucrania, en febrero de 2022.
En este contexto, las autoridades ucranianas mantienen las operaciones de rescate y evaluación de daños, mientras el número de víctimas podría aumentar conforme se logre acceder a las áreas que todavía permanecen cubiertas por los escombros.
El ataque contra Komyshuvakha se suma a la larga lista de episodios de violencia que han afectado a la población no combatiente durante el conflicto, y vuelve a colocar en el centro de la atención internacional la protección de los civiles y de las instalaciones destinadas a brindar asistencia humanitaria.
Publicado por Mauricio



