En el marco de “Las lenguas toman la tribuna”, Félix Marcos Martínez Merino, hablante de lengua triqui, pidió a diputadas y diputados que lo escuchen no solo como estudiante, sino como un joven que quiere vivir, estudiar, caminar por los caminos de su pueblo sin miedo y regresar a su casa y abrazar a su familia.
“Eso es lo que vengo a pedir: el derecho de nuestros pueblos a vivir en paz, pero no la paz de la sepultura. La legislación de nuestro país reconoce expresamente el derecho de los pueblos y comunidades indígenas a vivir en libertad, paz y seguridad”, añadió.
Solicitó no dejar sola a la nación triqui. “Que el Congreso de la Unión exhorte a la Federación, al gobierno del estado de Oaxaca, y a los gobiernos municipales correspondientes para que, dentro de sus competencias, fortalezcan una mesa de paz, justicia, seguridad, reconciliación y desarrollo para la nación triqui”.
Félix Marcos aclaró que no está inventando una solución, dado que ya existen antecedentes de mesas de diálogo y construcción de paz en la región triqui, en las que han participado instituciones de los distintos órdenes de gobierno y representantes de organizaciones de la región.
Lo que pido es que el diálogo continúe, se fortalezca, tenga resultados y seguimiento, que ninguna comunidad sea excluida, ninguna voz sea ignorada, las comunidades sean escuchadas. Que los jóvenes también tengan un lugar en la construcción del futuro. “La nación triqui no quiere heredar la violencia; queremos heredar nuestra lengua, nuestros huipiles, nuestra música, nuestra historia, nuestra identidad, pero también queremos heredar paz”.
Cuestionó de qué sirve reconocer un derecho en la ley si un joven tiene miedo de ejercerlo, de qué sirve decirle a un joven indígena que estudie si para llegar a la escuela tiene que atravesar caminos donde existe miedo y de qué sirve decirle que construya su futuro si la violencia le impide construir su presente.
El hablante de lengua triqui les dijo que quiere ser profesionista, prepararse, regresar a su pueblo y poner sus conocimientos al servicio de su comunidad. Pero, advirtió, muchos jóvenes indígenas enfrentan obstáculos que otros jóvenes quizás nunca tendrán que enfrentar.
“Tenemos que dejar nuestras comunidades para estudiar. Tenemos que pagar renta. Tenemos que conseguir alimentos. Tenemos que trasladarnos como podamos. Tenemos que aprender a vivir lejos de nuestras familias y además tenemos que vivir con la preocupación de lo que ocurre en nuestros pueblos”, expuso.
Hizo mención que cuando una comunidad vive un conflicto la primera víctima no siempre es solamente quien pierde la vida; también es víctima el niño que deja de ir a la escuela, la joven que abandona sus estudios, la familia que tiene que desplazarse, el estudiante que ya no puede regresar a su comunidad, el padre que vive preocupado por sus hijos y la madre que espera que sus hijos regresen con bien.
“Yo no vengo a pedir más confrontación. Vengo a pedir exactamente lo contrario: vengo a pedir paz. No vengo a señalar un pueblo contra otro pueblo No vengo a dividir. No vengo a sembrar odio. Vengo a pedir que las diferencias puedan resolverse mediante el diálogo. Que la palabra vuelva a tener más fuerza que la venganza. Que la educación tenga más fuerza que la violencia”, agregó.
Puntualizó que Oaxaca es una tierra de pueblos indígenas: triquis, mixtecos, zapotecos, mazatecos, mixes, zoques, tacuates, chinantecos, y 16 etnias que forman parte de la enorme diversidad de nuestro estado. La Constitución de Oaxaca reconoce expresamente esta composición plural, por eso debemos aprender de lo que sucede.
La paz de la nación triqui –afirmó– debe convertirse en una oportunidad para prevenir nuevos conflictos y fortalecer la paz en todos los pueblos indígenas de Oaxaca. Porque ningún pueblo indígena debe acostumbrarse a vivir con miedo.
“Yo soy joven y tengo esperanza de salir adelante y por eso quiero decirles: no quiero que mi generación sea recordada como la generación que heredó conflictos. Quiero que seamos recordados como la generación que decidió terminar esa etapa de violencia. Les pedimos diálogo, justicia, seguridad, educación, oportunidades, sobre todo paz, porque la paz no debe ser un discurso; tiene que llegar a nuestras escuelas, caminos, familias y al corazón de nuestros pueblos”, añadió.
Dijo provenir desde la montaña roja de Oaxaca y desde una nación que tiene una enorme riqueza cultural, una lengua milenaria, donde mujeres, hombres y jóvenes trabajan de sol a sol, para ver si logran su sobrevivencia.
Agradeció al rector de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca, y a la Unidad de Atención a Estudiantes Indígenas y Comunidad Afromexicana por el apoyo y oportunidad que me han brindado para poder estar en esta máxima tribuna, porque sin su apoyo no hubiese sido posible.
El presidente de la Mesa Directiva, diputado Raúl Bolaños-Cacho Cué, expresó que Félix Marcos Martínez Merino es originario de la comunidad de Santa Cruz Río Venado, Constancia del Rosario, Putla, Oaxaca, cursa el primer semestre de la licenciatura de Contabilidad Pública, en la facultad de Contabilidad y Administración de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca.
Indicó que a lo largo de su vida Marcos Martínez ha demostrado un profundo compromiso con la preservación de su cultura y los derechos de los pueblos originarios. Su meta profesional es culminar sus estudios superiores para aplicar sus conocimientos contables al servicio de su comunidad, demostrando que la identidad cultural, las tradiciones y las lenguas indígenas son una fortaleza fundamental para el desarrollo de una sociedad.
Publicado por R Z
Publicado por Mauricio



